Errores y aciertos: Historias que nos enseñan a crecer
Todos, en algún momento, nos hemos sentido perdidos. Una decisión mal tomada, una apuesta que no salió como esperábamos, un esfuerzo que parecía en vano. Esta bitácora no es solo una historia mía —aunque está tejida con mis vivencias—, es también un espejo para que, si estás pasando por un mal rato, sepas que no estás solo. Todos caemos. Todos aprendemos. Todos podemos volver a empezar.
¿Te equivocaste al confiar? A mí también me pasó
Uno de los errores más duros que cometí fue elegir mal a quienes me asocié para emprender. Tal vez vos también has confiado en personas que pensaste que iban a ayudarte… y no fue así.
A veces lo sentimos desde el principio, pero ignoramos esa vocecita interior. Eso hice yo. Quise creer que todo saldría bien, y aunque tenía dudas, decidí lanzarme. La falta de experiencia me hizo ser demasiado optimista. Como me dijo un gran amigo, Fidel: “Debemos ser optimistas realistas.” (QDDG – Se le recuerda con mucho cariño).
Perder mi empresa fue más que una pérdida profesional. Fue un golpe emocional. Me sentí sola, sin visión de futuro, y lo peor: sin saber quién era.

Perderse también es parte del camino
Si te sentís así, quiero decirte algo: está bien. A veces hay que tocar fondo para reencontrarse.
Yo también fui esa persona que luchó hasta el final, que se aferró a lo que ya no funcionaba. Me dolió cerrar esa etapa, pero con el tiempo entendí que no solo estaba perdiendo una empresa… me estaba perdiendo a mí.
Y fue ahí, en ese silencio después de la tormenta, donde empecé a ver claro. La lección fue profunda: cuando todo parece perdido, quizás es porque estás por encontrarte de verdad.
No te hablo de éxito financiero o fama. Te hablo de encontrar paz. De reconocerte. De empezar a caerte bien. 😌

La decisión de soltar y volver a empezar
¿Alguna vez has sentido que lo diste todo, pero simplemente no funcionó? A mí me costaba soltar. Pero aprendí a hacerlo, y eso cambió mi vida.
Ahora, antes de tomar una decisión, me pregunto: ¿Esto me da paz?
Una gran amiga, Diana, me lo resumió mejor que nadie: “Tu paz no se negocia.”
Soltar mi empresa fue difícil, pero necesario. Fue entonces cuando nació Mar Studio. Mi propio espacio, a mi ritmo, sin presiones que me quitaran la alegría. Me costó dar el paso, pero fue lo mejor que hice. Como decimos en El Salvador: “El perico donde sea es verde.”
La intuición también es estrategia
Con el tiempo he aprendido a confiar en mi intuición. Vos también puedes hacerlo. Cuando estás en calma, la intuición se vuelve más clara.
¿Te ha pasado que algo no te vibra bien? Escucha esa señal. No todo lo que brilla es oro, y no todo lo que se va es pérdida.
Si no te da paz, suéltalo. No te estás rindiendo: te estás cuidando.

¿Y si el fracaso es solo una parte del éxito?
A veces el fracaso nos avergüenza. Nos hace sentir menos. Pero, ¿y si lo viéramos como una inversión?
Yo aprendí más de mis fracasos que de cualquier otro curso. Me enseñaron a confiar en mí, a poner límites, a redefinir lo que significa «triunfar».
También aprendí de los aciertos. De esos que no te esperás, pero que te demuestran de qué estás hecha. Te confirman que podés avanzar, que podés crecer a tu ritmo, sin prisa… pero sin pausa.
Si hoy te sentís perdido, hacé esto primero: Cálmate
Sí, así de simple. Cálmate 😆.
Vivimos en un mundo que te grita que tenés que lograrlo todo ya. Que compara tu proceso con el de los demás. Pero no.
Tu vida, tus tiempos, tus decisiones son únicas. No existe una sola definición de éxito. Buscá la tuya. Para mí, fue encontrar tranquilidad. Para vos, puede ser algo distinto… y está bien.
Y recordá esto: no hay aprendizaje sin reflexión. Aprendé de tus errores, pero también de tus aciertos. Ambos te están enseñando algo.

Reflexión final. Bienvenido el fracaso, porque es el camino correcto al éxito.




Comments (2)
En estos precisos momentos, estas palabras me identifican, estoy aferrada a no querer soltar algo que me hace daño, seguire intentando salir del hueco en el que me siento.
Hola 💛 Gracias por compartir algo tan personal. Te abrazo con todo el corazón.
Soltar no es fácil, y lo sé por experiencia… pero también sé que cuando lográs dar ese paso, poco a poco todo empieza a tomar un nuevo sentido.
No estás sola, y aunque ahora sientas que estás en un huequito oscuro, recordá esto: hasta la semilla necesita estar enterrada un tiempo para poder florecer.
Date tu tiempo, hablale con amor a ese proceso, y seguí caminando a tu ritmo. Estoy segura que lo vas a lograr. 🌿